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Técnicas Radiológicas en la Invaginación Intestinal: Diagnóstico y Terapéutica

La invaginación intestinal supone una de las urgencias abdominales pediátricas más frecuentes. Consiste en la introducción de un segmento intestinal generalmente el íleon terminal, en el segmento inmediatamente posterior, colon ascendente progresando la invaginación por la propia peristalsis fisiológica. El 75% de los pacientes afectos tiene una edad inferior a los 24 meses. Los síntomas y signos incluyen dolor abdominal, vómitos, rectorragias y masa abdominal palpable.

La reduccion, desinvaginación, se realiza habitualmente por enema en los servicio de radiodiagnóstico, bien hidrostáticamente o neumáticamente, siendo el procedimiento intervencionista más frecuente en radiología pediátrica, con éxito terapéutico entre el 60-80% de los casos publicados.

Técnicas de Reducción por Enema de Bario o Hidrostático

Sedación

Valor Radiológico

Desde el servicio de urgencias nos remiten al niño con síntomas de irritabilidad, vómitos, dolor abdominal intermitente, hipotonía, crisis de llanto y, según las horas de evolución, rectorragias y masa abdominal palpable. En el servicio de rayos le practicamos una radiografía simple de abdomen en proyección AP con el niño en decúbito supino, que a petición del radiólogo completamos con una radiografía en decúbito prono.

Los hallazgos en la radiografía simple que orientan a la presencia de invaginación son: ausencia de neumatización en el marco cólico y, sobre todo, presencia de efecto masa en vacío e hipocondrio derecho. La radiografía en decúbito prono redistribuye el gas intestinal y nos permite rellenar el ciego, para excluir la invaginación. Una radiografía abdominal normal o anodina no excluye la invaginación, por lo que en casos de radiografía normal y fuerte sospecha clínica se complementa el estudio con una ecografía. En la ecografía abdominal la invaginación presenta un aspecto típico "en seudoriñón".

Si se sospecha que el niño puede tener una perforación intestinal le practicamos una radiografía en bipedestación buscando neumoperitoneo.

Una vez confirmado por medio de estas radiografías que existe una invaginación se procede al enema, diagnóstico y terapéutico, que puede ser de bario o aire. En otros centros se practica también la reducción con enema de suero fisiológico y control ecográfico. En nuestro centro no es habitual esta práctica.