CRITERIOS DE REMISIÓN DE PACIENTES A LOS SERVICIOS DE DIAGNÓSTICO POR LA IMAGEN

Adaptados por la Comisión Europea y expertos europeos en radiología y medicina nuclear, junto con el Real Colegio de Radiólogos del Reino Unido, 2000

1.1.Prefacio

Estos criterios de remisión de pacientes a los servicios de diagnóstico por la imagen provienen parcialmente del folleto «Making the best use of a Department of Clinical Radiology: Guidelines for Doctors» [«La mejor manera de hacer uso de un servicio de radiología clínica – Directrices para los médicos»], publicado en 1998 por el Real Colegio de Radiólogos del Reino Unido (1). Diversos grupos de expertos de varios países los han adaptado, y también se han recogido comentarios de las sociedades de radiología de todos los Estados miembros, y de varias sociedades de medicina nuclear. Ahora, los Estados miembros tienen que adoptarlos como modelo de criterios de remisión de pacientes, aunque se reconoce que puede ser necesario seguir adaptándolos en función de las diversas prácticas asistenciales y de prestación de servicios. El Real Colegio de Radiólogos preparará la próxima edición de las directrices (presidenta del grupo de trabajo: profesora Gillian Needham, Aberdeen), en colaboración con la Comisión Europea y los distintos organismos especializados de la Comunidad Europea. Estas directrices se basarán más todavía en pruebas, y tendrán en cuenta las prácticas tanto europeas como británicas.

En la Directiva 97/43/Euratom del Consejo (2) se establece que los Estados miembros deberán promover el establecimiento y la utilización de niveles de referencia de diagnóstico para exámenes de radiodiagnóstico y la disponibilidad de guías a estos efectos. Los presentes criterios de remisión podrán servir para tales fines.

Esta publicación no hubiera sido posible sin el trabajo de un subcomité que se reunió tres veces en 1999:

Nuestro agradecimiento a todos ellos.

P. Armstrong                                                  S. Kaiser

Presidente                                                      Jefe de la unidad de radioprotección

Real Colegio de Radiólogos                          Dirección General de Medio Ambiente

Londres, Reino Unido                                    Comisión Europea


Prefacio de la 4ª edición (1998) de las Directrices del Real Colegio de Radiólogos (RCR) (1)

El presente folleto se ha elaborado para contribuir a que los médicos que remiten pacientes a especialistas en técnicas de diagnóstico por la imagen hagan el mejor uso de un servicio de radiología clínica. El uso continuado de recomendaciones de este tipo hará que se reduzca el número de remisiones de pacientes para exámenes complementarios, lo que conllevará una reducción de las exposiciones médicas a la radiación (3-7). Con todo, el objetivo primario de este folleto es mejorar la práctica clínica. Lo mejor es servirse de estas recomendaciones como complemento al diálogo entre clínicos y radiólogos, y también como parte del proceso de evaluación. Van dirigidas tanto a los médicos de hospitales (de todas categorías) como a los de asistencia primaria. Han asistido al director (Adrian Dixon, Cambridge) los demás miembros del grupo de trabajo: Dr. John Bradshaw (Brístol), Dr. Michael Brindle (Presidente del Real Colegio de Radiólogos, King’s Lynn), la difunta Dra. Claire Dicks-Mireaux (Londres), el Dr. Ray Godwin (Bury St Edmunds), Dr. Adrian Manhire (Presidente del subcomité de evaluación del RCR, Nottingham), Dra. Gillian Needham (Aberdeen), Dr. Donald Shaw (Londres), Sr. Chris Squire (Consejero de evaluación clínica del RCR), Dr. Iain Watt (Brístol) y Profesor J. Weir (Decano de la Facultad de Radiología, Aberdeen). Una vez más, el Sr. Barry Wall, de la Junta nacional de radioprotección, ha suministrado amablemente datos sobre las dosis de radiación en diversos exámenes.

Desde la tercera edición, la resonancia magnética nuclear (RMN) ha seguido avanzando, lo que se refleja en las presentes recomendaciones. En la presente edición se incluyen también recomendaciones para algunas de las nuevas aplicaciones de la ecografía, la radiotomografía digital (TC) y la medicina nuclear (MN), incluida la tomografía por emisión de positrones (TEP). Se ha mantenido el enfoque sistemático introducido en 1995; casi todos los comentarios recibidos apuntan a que este formato es más útil que el anterior.

Se indica de nuevo si las afirmaciones que se hacen se basan en pruebas científicas rigurosas. Siguiendo la política del Servicio nacional de sanidad del Reino Unido sobre el establecimiento de directrices clínicas (8), hemos adoptado la siguiente clasificación:

[A] estudios clínicos controlados con distribución aleatoria, metaanálisis, estudios sistemáticos; o

[B] sólidos estudios experimentales o de observación; o

[C] otras pruebas cuya indicación se base en la opinión de expertos, avalada por autoridades en la materia.

Es interesante observar que estos sistemas de clasificación han ido haciéndose habituales en muchos ámbitos asistenciales, ahora que la «medicina científico-estadística» se ha convertido en una práctica aceptada (9-10). El estudio de las pruebas llevó mucho tiempo. El grupo de trabajo da encarecidamente las gracias a la Dra. Rachael Harrison, que se encargó de gran parte de la búsqueda inicial de datos desde el proyecto REALM, financiado por el Real Colegio de Radiólogos (RCR). De ulteriores búsquedas se encargaron diversos miembros del grupo de trabajo y de grupos de especialistas de las técnicas de diagnóstico por la imagen, que han proporcionado datos muy útiles.

Se distribuyeron unos 85 000 ejemplares de la tercera edición (1995) del folleto, cuyo contenido ha sido recomendado en varias ocasiones por el National Health Service Executive (NHSE) (8,11), los Chief Medical Officers del Reino Unido y la comisión de auditoría (12). Hay que destacar que varios de los organismos que adquirieron el folleto han adoptado las recomendaciones del RCR y las incorporan a sus contratos con servicios de radiología clínica. El sector privado ha hecho suyas dichas recomendaciones, como también lo han hecho, traduciéndolas, las sociedades de Radiología de otros países. Son ampliamente utilizadas como referencia en trabajos de verificación [13]. Algunos hospitales innovadores han adquirido versiones electrónicas de las recomendaciones, que pueden incorporar a sus sistemas informáticos. La presente 4ª edición ha recibido ya el visto bueno de la Academia de los Reales Colegios Médicos y del Servicio de Evaluación de Directrices del Hospital St. George de Londres.

Dada la importancia que han ido adquiriendo estas recomendaciones, el grupo de trabajo es plenamente consciente de que tienen que quedar «lo más correctas razonablemente posible». Consideramos que la cuarta edición, que es el fruto de una amplia consulta (cf. Apéndice), presenta una visión razonable de la manera actual de trabajar con los servicios de radiología clínica en algunos de los problemas clínicos más habituales. Está claro que algunas de las opciones no serán populares; a veces se nos ha recomendado exactamente lo contrario. Pero esto es seguramente inevitable en una de las especialidades médicas de más rápida evolución.

Esperamos que esta cuarta edición sea útil, y confiamos en continuar recibiendo asesoramiento y comentarios documentados, para poder seguir trabajando en estas recomendaciones. La próxima edición de las Directrices del RCR está prevista para 2002.

Adrian K Dixon, del grupo de trabajo del RCR sobre las Directrices

Introducción

¿Por qué se necesitan directrices y criterios de remisión?

Son pruebas complementarias útiles aquellas cuyo resultado –positivo o negativo– contribuye a modificar la conducta diagnóstico-terapéutica del médico o a confirmar su diagnóstico. Muchas pruebas radiológicas no cumplen estos cometidos, y exponen innecesariamente a los pacientes a la radiación [14]. Las causas principales del recurso superfluo a la radiología son:

1  Repetir pruebas que ya se habían realizado: por ejemplo, en otro hospital, en consultas externas o en urgencias. ¿LE HAN HECHO YA ESTAS PRUEBAS? Hay que intentar por todos los medios conseguir las radiografías existentes. A este respecto, en los próximos años ayudará cada vez más la transmisión por vía electrónica de datos informatizados.

2  Pedir pruebas complementarias que seguramente no alterarán la atención al paciente: bien porque los datos «positivos» que se espera obtener suelen ser irrelevantes, como por ejemplo una medulopatía degenerativa (que es tan «normal» como tener canas a partir de cierta edad), o por el carácter altamente improbable de un resultado positivo. ¿LAS NECESITO?

3  Pedir pruebas con demasiada frecuencia: concretamente, antes de que la enfermedad haya podido evolucionar, o resolverse, o antes de que los resultados puedan servir para modificar el tratamiento. ¿LAS NECESITO AHORA?

4  Pedir pruebas inadecuadas. Las técnicas de diagnóstico por la imagen evolucionan con rapidez. Suele ser conveniente comentar el caso con un especialista de radiología clínica o de medicina nuclear antes de pedir las pruebas complementarias en cuestión. ¿SON ESTAS LAS PRUEBAS MÁS ADECUADAS?

5  No dar la información clínica necesaria, o no plantear las cuestiones que las pruebas de diagnóstico por la imagen deben resolver. En este caso, estas carencias u omisiones pueden tener como consecuencia que se utilice una técnica inadecuada (por ejemplo, que se omita una proyección que pudiera ser fundamental). ¿HE EXPLICADO BIEN EL CASO?

6  Exceso de pruebas complementarias. Unos médicos recurren a las pruebas complementarias más que otros. A algunos pacientes les tranquiliza someterse a exploraciones complementarias. ¿SE ESTÁ PROCEDIENDO A DEMASIADAS PRUEBAS COMPLEMENTARIAS?

¿De qué recomendaciones se dispone?

Para algunas situaciones clínicas se dispone de directrices bien establecidas. Entendemos por directrices:

Indicaciones sistematizadas para ayudar a médicos y pacientes a tomar decisiones sobre la asistencia sanitaria adecuada en circunstancias clínicas específicas (...) [Field & Lohr 1992, 15].

Como vemos, una directriz no es una imposición rígida en la práctica médica, sino un concepto de prácticas correctas, que puede tomarse como referencia para evaluar las necesidades de cada paciente. Por ello, no son reglas absolutas, si bien tiene que estar bien justificado el desoírlas. Ningún conjunto de recomendaciones recibe un apoyo universal, por lo que deberá Vd. comentar cualquier problema con los radiólogos.

La preparación de directrices se ha convertido, de alguna manera, en una ciencia, y van surgiendo muchos estudios en esta materia cambiante. Concretamente, los expertos han elaborado una metodología detallada sobre cómo elaborar, modificar y evaluar directrices [8, 15-21]. Si se sigue dicha metodología, la elaboración de cada directriz con base científica sólida constituye una tarea académica de gran envergadura. Para los 280 problemas clínicos que se tratan en el presente folleto, semejante inversión de tiempo y recursos resulta poco práctica. Sin embargo, en la preparación de estas recomendaciones se ha respetado gran parte de la filosofía de la metodología para la preparación de directrices. En particular, se ha procedido a amplias recensiones bibliográficas y al análisis de referencias clave. El Real Colegio de Radiólogos dispone de un archivo de las referencias que sirven de base a las directrices. El personal sanitario de otras especialidades y los representantes de los pacientes tuvieron ocasión de exponer sus puntos de vista. Se instó a muchos colectivos a comentar puntos concretos, políticas locales, etc. En particular, prestaron un apoyo activo algunos grupos de especialistas en técnicas de diagnóstico por la imagen. Hubo amplias consultas con otros grupos profesionales, así como con representantes de los pacientes y con todos los Reales Colegios, lo que condujo al visto bueno de la Academia de los Reales Colegios Médicos (cf. Apéndice). Precisamente, uno de los puntos fuertes de las presentes recomendaciones es que se han ido criticando y modificando a lo largo de las cuatro ediciones, desde 1989.

Coinciden con la aparición de los ‘Appropriateness Criteria’ [«Criterios de oportunidad»] del American College of Radiologists [22]. El American College of Radiologists, en vez de exponer lo que se consideran las pruebas complementarias óptimas, establece un listado de todas las existentes y atribuye a cada una una puntuación (hasta 10) según su oportunidad en cada caso. Llegan al consenso entre expertos mediante el método Delphi modificado. El RCR ha seguido con interés todo este proceso y ha hecho suyas algunas de las conclusiones del American College of Radiologists.

A lo largo de todo el folleto se pone de manifiesto la fuerza de los hechos [8] que respaldan nuestras afirmaciones mediante:

[A] estudios clínicos controlados con distribución aleatoria, metaanálisis, estudios sistemáticos; o

[B] sólidos estudios experimentales o de observación; o

[C] otras pruebas cuya indicación se base en la opinión de expertos, avalada por autoridades en la materia.

Para algunas situaciones clínicas (como el papel de la ecografía en un embarazo sin complicaciones) hay datos contradictorios dentro del gran conjunto existente de excelentes informes científicos. Por eso, no se dan recomendaciones, y el grado de indicación es C. Obsérvese asimismo que existen muy pocos estudios con distribución aleatoria para comparar diversos procedimientos radiológicos de diagnóstico, tanto por la dificultad de su realización cuanto por que puede no obtenerse la aprobación del comité de ética.

¿Qué imágenes obtener?

Todos los servicios de diagnóstico por la imagen deberían disponer de protocolos para cada situación clínica habitual. Por ello no se dan recomendaciones categóricas al respecto. Recordemos únicamente que hay que optimar todas las pruebas, para alcanzar el máximo de información con el mínimo de radiación. Es importante tener esto en mente, porque puede no administrársele al paciente lo que el médico espera.

¿A quién están destinadas las directrices?

Se pretende que de estas directrices se sirvan todos los profesionales sanitarios con capacidad de enviar pacientes a los servicios de diagnóstico por la imagen. En un hospital, serán sobre todo útiles para los médicos recién llegados. Muchos hospitales dan una copia a cada nuevo médico residente, para fomentar las prácticas clínicas correctas.

El abanico de pruebas complementarias de que pueden disponer los distintos profesionales sanitarios tiene que determinarse en colaboración con los especialistas locales de radiología y de medicina nuclear, teniendo en cuenta los recursos existentes. Las recomendaciones también serán útiles para las personas que se interesan por la inspección de los criterios de remisión de un servicio, y de su carga de trabajo [13].

Utilización de las directrices

El presente folleto pone principalmente de relieve ámbitos difíciles o controvertidos. El grueso de sus páginas consta de cuatro columnas: en la primera se presenta la situación clínica que requiere exploración; en la siguiente se apuntan algunas posibles técnicas de diagnóstico por la imagen (y el nivel de exposición a la radiación que conllevan); en la tercera se da la recomendación (y el grado de las pruebas que la respaldan) sobre si la exploración es adecuada o no, y en la cuarta se ofrecen comentarios explicativos.

Las recomendaciones utilizadas son:

1 Indicada. Quiere decirse que esta  prueba complementaria contribuirá muy probablemente a orientar el diagnóstico clínico y el tratamiento. Puede ser distinta de la prueba que pidió el médico: por ejemplo, una ecografía mejor que una flebografía en caso de trombosis de una vena profunda.

2  Exploración especializada. Se trata de pruebas complementarias complejas o caras, que habitualmente sólo realizarán médicos con la experiencia suficiente para valorar los datos clínicos y tomar medidas a partir de los resultados de las mismas. Suelen requerir un intercambio de pareceres con un especialista de radiología o de medicina nuclear.

3 No indicada en un primer momento. Situaciones en que la experiencia demuestra que el problema clínico suele desaparecer con el tiempo, por lo que sugerimos posponer la exploración entre tres y seis semanas, y llevarla a cabo sólo si persisten los síntomas. Un ejemplo típico de ello es el dolor de hombro.

4  No sistemáticamente indicada. Aquí queda patente que, aunque ninguna recomendación es absoluta, sólo se accederá a la petición si el médico la justifica convincentemente. Un ejemplo de tal justificación sería pedir una radiografía simple de un paciente con dorsalgia, en el que los datos clínicos apuntan a algo distinto de una enfermedad degenerativa (por ejemplo, sospecha de fractura vertebral osteoporótica).

5  No indicada. Cuando se considera que no está fundamentado pedir esta prueba complementaria (por ejemplo, UIV en caso de hipertensión).


El embarazo y la protección del feto

•   Siempre que sea posible, hay que evitar la irradiación de un feto [23-25]. Se incluyen aquí las situaciones en las que la propia mujer no sospecha que está embarazada. La responsabilidad fundamental para identificar a estas pacientes recae en su médico.

•   A las mujeres en edad de procrear que acuden a una exploración en la cual el haz primario irradia, directamente o por dispersión, la zona pélvica (básicamente toda radiación ionizante entre el diafragma y las rodillas), o a una técnica con isótopos radiactivos, hay que preguntarles si están o pueden estar embarazadas. Si la paciente no puede descartar un posible embarazo, hay que preguntarle si se le ha retrasado la regla.

•   Si no hay posibilidad de embarazo, puede procederse a la exploración. En cambio, si la paciente está embarazada, o si cabe sospechar que lo está (por ejemplo, retraso de la menstruación), el radiólogo y el médico tienen que reconsiderar la justificación de la exploración solicitada y tomar la decisión de posponerla hasta después del parto o hasta que se presente la menstruación siguiente. Por el contrario, una técnica que sea clínicamente beneficiosa para la madre puede también serlo indirectamente para el feto, y retrasar una intervención fundamental hasta más avanzado el embarazo puede hacer que aumente el riesgo tanto para el feto como para la madre.

•   Si no puede descartarse el embarazo, pero todavía no hay retraso de la menstruación y la técnica hace que el útero reciba una dosis relativamente baja, puede procederse a la exploración. No obstante, si la exploración exige dosis relativamente altas (en casi todos los servicios, las exploraciones habituales de esta categoría serán seguramente la TC abdominal y pélvica, la UIV, la radioscopia y los estudios de MN), habrá que debatir su conveniencia, de acuerdo con las recomendaciones consensuadas a nivel local.

•   En todos los casos, si el radiólogo y el médico están de acuerdo en la justificación clínica de la irradiación de un útero grávido o potencialmente grávido, hay que dejar constancia de tal decisión. Luego, el radiólogo debe asegurarse de que la exposición se limite al mínimo imprescindible para obtener la información que se busca.

•   Si, pese a todas estas medidas, está claro que un feto ha estado expuesto a radiación, es poco probable que el leve riesgo derivado de la exposición fetal justifique, aun en caso de dosis elevadas, los mayores riesgos de técnicas cruentas de diagnóstico fetal (como la amniocentesis) o de un aborto provocado. Si se ha producido una exposición por descuido, un especialista en física de la radiación debe proceder a una determinación individual del riesgo y comentar los resultados con la paciente.

•   El RCR publicó recientemente (en colaboración con la Junta nacional de radioprotección y con el Colegio de técnicos en radiografía) un folleto sobre la protección del feto durante la exploración de su madre para fines diagnósticos [25].

Optimar la dosis de radiación

El recurso a la radiología como pruebas complementarias se ha convertido en parte habitual de la práctica médica, y se justifica porque las claras ventajas que representa para el paciente superan con creces los leves riesgos de la radiación. Sin embargo, ni siquiera las pequeñas dosis de radiación están totalmente exentas de riesgos. Una pequeña parte de las mutaciones genéticas y de las neoplasias malignas pueden atribuirse a la radiación natural de fondo. Las exposiciones por radiodiagnóstico son la causa principal de exposición a la radiación artificial, y constituyen aproximadamente un sexto de la dosis que las personas reciben por radiación de fondo.

En la Directiva 97/43/Euratom del Consejo [2] se establece que todos los implicados deberán reducir la exposición innecesaria de los pacientes a la radiación. Las organizaciones responsables y las personas que utilizan la radiación ionizante tienen que cumplir lo establecido en la Directiva. Una manera importante de reducir la dosis de radiación es no realizar pruebas complementarias innecesarias (en particular, repetir exploraciones).

La dosis efectiva de una exploración radiológica es la suma ponderada de las dosis que reciben diversos tejidos corporales, en la que el factor de ponderación de cada tejido depende de su sensibilidad relativa al cáncer inducido por la radiación o a efectos hereditarios graves. Con ello se obtiene una estimación de dosis única, que guarda relación con el riesgo total debido a la radiación, al margen de cómo se distribuya la dosis de radiación por el cuerpo.

Las dosis efectivas características de algunas técnicas habituales en radiodiagnóstico oscilan entre un factor 1 000, equivalente de uno o dos días de radiación natural de fondo (0,02 mSv en el caso de una radiografía de tórax) y 4,5 años (caso de la TC de abdomen). Sin embargo, hay considerables variaciones de radiación de fondo entre países, así como dentro de cada país. Las dosis para las exploraciones radiológicas ordinarias se basan en los resultados, recogidos por la Junta nacional de radioprotección, de mediciones de dosis a pacientes realizadas en 380 hospitales entre 1990 y 1995 en todo el Reino Unido. En su mayor parte son más bajas que las que figuraban en ediciones anteriores de este folleto, que se basaban en datos de principios de los 80, lo que supone una evolución satisfactoria hacia una mejor protección de los pacientes. Las dosis de exploraciones por TC y con radionúclidos se basan en estudios nacionales realizados por la Junta nacional de radioprotección y por la Sociedad británica de medicina nuclear, y es poco probable que hayan cambiado significativamente desde entonces.

Dosis efectivas características en radiodiagnóstico en la década de los 90

Procedimiento diagnóstico

Dosis efectiva característica (mSv)

Nº equivalente de RX de tórax

Período equivalente aproximado de radiación natural de fondo1

Radiografías:

     

Extremidades y articulaciones

(excluida la cadera)

     

<0,01

<0.5

<1,5 días

Tórax (sencilla, posteroanterior)

0,02

1

3 días

Cráneo

0,07

3.5

11 días

Columna dorsal

0,7

35

4 meses

Columna lumbar

1,3

65

7 meses

Cadera

0,3

15

7 semanas

Pelvis

0,7

35

4 meses

Abdomen

1,0

50

6 meses

UIV

2,5

125

14 meses

Esofagografía

1,5

75

8 meses

Papilla baritada

3

150

16 meses

Tránsito esofágico

3

150

16 meses

Enema opaco

7

350

3,2 años

TC de cabeza

2,3

115

1 año

TC de tórax

8

400

3,6 años

TC de abdomen o pelvis

10

500

4,5 años

Gammagrafías:

     

Pulmonar de ventilación (Xe-133)

0,3

15

7  semanas

Pulmonar de perfusión (Tc-99m)

1

50

6 meses

Renal (Tc-99m)

1

50

6 meses

Tiroidea (Tc-99m)

1

50

6 meses

Ósea (Tc-99m)

4

200

1,8 años

Cardíaca dinámica (Tc-99m)

6

300

2,7 años

TEP de la cabeza (F-18 FDG)

5

250

2,3 años

1 Media de la radiación de fondo en el Reino Unido = 2,2 mSv por año. Las medias regionales oscilan entre 1,5 y 7,5 mSv por año.

Revisado por B. Wall, de la Junta nacional de radioprotección.

Las pruebas complementarias radiográficas más frecuentes son las de miembros y tórax a dosis bajas, pero son las exploraciones con altas dosis, relativamente infrecuentes, como la TC de cuerpo entero y las pruebas con bario, las que contribuyen principalmente a la dosis colectiva de una población. Particularmente altas son las dosis en algunas pruebas por TC; la tendencia no es a disminuirlas, y el recurso a la TC sigue en aumento. La contribución actual de la TC es probablemente de la mitad de la dosis colectiva debida a exploraciones radiológicas. Por eso es vital que la petición de una TC esté plenamente justificada, y que se apliquen técnicas en las que se minimiza la dosis, al tiempo que sigue obteniéndose la información diagnóstica fundamental. Hay autores que consideran que el riesgo adicional de cáncer mortal consecutivo a una TC de abdomen es, en el transcurso de la vida de un adulto, del orden de 1 por 2 000 (frente al riesgo de una RX de tórax, que es de 1 por millón) [26]. Pese a todo, esto representa un exceso de riesgo ligero, comparado con el elevadísimo riesgo general de padecer un cáncer (casi 1 por 3), que las ventajas que puede acarrear una exploración por TC suelen compensar con creces.

En los presentes criterios de remisión se han agrupado las dosis en espectros amplios, para que el médico comprenda mejor la magnitud de la dosis de radiación de las diversas exploraciones.

CUADRO

Clasificación de las dosis efectivas características de la radiación ionizante procedente de las técnicas habituales de diagnóstico por la imagen.

Clase

Dosis efectiva característica (mSv)

Ejemplos

0

0

Ecografía, RMN

I

<1

Radiografía de tórax, de extremidades o de pelvis

II*

1-5

UIV, RX de la columna lumbar, MN (por ejemplo, gammagrafía ósea), TC de cabeza y cuello

III

5-10

TC de tórax y abdomen, MN (por ejemplo, cardíaca)

IV

>10

Algunas pruebas de MN (por ejemplo, TEP)

* La dosis media anual de radiación de fondo en casi toda Europa se encuentra en este espectro.


La comunicación con un servicio de radiología clínica

Suele considerarse que al enviar un paciente para una exploración con técnicas de diagnóstico por la imagen se está recabando la opinión de un especialista de radiología o de medicina nuclear. Dicha opinión debe presentarse en forma de un informe que pueda ayudar al tratamiento de un problema clínico.

Para evitar todo error de interpretación, los volantes de solicitud deberán estar debida y legiblemente cumplimentados. Explique claramente lo que le lleva a pedir la exploración, y dé suficientes detalles clínicos para que el especialista pueda comprender el diagnóstico concreto o los problemas que intenta Vd. resolver mediante la exploración radiográfica.

En algunos casos, la exploración más conveniente para resolver el problema puede ser otra.

Si tiene Vd. dudas sobre la conveniencia de una exploración, o sobre cuál es la más indicada, plantéeselas al correspondiente especialista de radiología o medicina nuclear, porque los servicios de diagnóstico por la imagen se complacen siempre en comentar las pruebas con los médicos que las solicitan. Las sesiones clínicas son un marco útil para tales deliberaciones, y forman parte de las prácticas clínicas correctas [27].

Aunque las presentes recomendaciones han sido ampliamente consensuadas, está claro que algunos servicios decidirán adaptarlas según las circunstancias y las prácticas locales.

Técnicas de diagnóstico por la imagen

Radiotomografía digital (TC)

Actualmente se puede realizar una TC en toda Europa. Por otra parte, se han producido recientemente progresos importantes gracias a la tomografía helicoidal multiseccional, que permite recoger datos volumétricos en apnea. Estos adelantos han abierto la puerta a nuevas posibilidades diagnósticas, como el empleo de la TC helicoidal para el diagnóstico de una tromboembolia pulmonar. No obstante, cada hospital tendrá sus propias pautas para aceptar solicitudes de TC. Recordemos que la TC es una exploración relativamente cara y que conlleva una dosis de radiación alta. Por eso conviene siempre sopesar alternativas, sobre todo vistos los progresos de la RMN. La Junta nacional de radioprotección del Reino Unido publicó unas recomendaciones generales por lo que respecta a la TC en Protection of the Patient in X-Ray Computed Tomography [26], de las que reproducimos algunos extractos:

Dadas las dosis potencialmente elevadas, sólo se procederá a una TC tras la adecuada justificación clínica por un radiólogo experimentado. Las exploraciones de niños exigen un mayor nivel de justificación, pues estos pacientes son más vulnerables a la radiación.

Conviene sopesar, cuando la clínica lo permita, el empleo alternativo de técnicas no ionizantes, más seguras (ecografía y RMN), o el de técnicas radiográficas a dosis bajas.

No se efectuará una TC de abdomen ni de pelvis a pacientes embarazadas sin una sólida justificación clínica. En caso de realizarla, se prestará especial atención al empleo de dosis bajas.

Siempre hay que prestar atención para minimizar la exposición de los ojos, especialmente de los pacientes que quizá deban someterse a múltiples exploraciones.

Como en los demás casos de remisión a los servicios de radiología, deberá estudiarse con un radiólogo todo envío de un paciente para TC que no entre en las directrices establecidas. Como hay que minimizar la envergadura de la exploración (así como los costes y la dosis de radiación), es útil, en el momento en que va a realizarse la TC, disponer de los comentarios clínicos y de las anteriores exploraciones radiográficas.

Otros detalles:

Radiología intervencionista (incluidas la angiografía y la terapia mínimamente traumática)

Este ámbito de la radiología se encuentra en amplia expansión. Todos los servicios de radiología clínica llevan muchos años realizando angiografías e intervenciones que se les asocian (como la angioplastia), pero recientemente están surgiendo nuevas técnicas. La mayor parte de los abscesos abdominales se tratan actualmente mediante técnicas quirúrgicas de evacuación percutánea con monitorización radiológica. Del mismo modo, la mayoría de las biopsias hepáticas las realizan radiólogos (con monitorización ecográfica). Las biopsias de ganglios linfáticos son habituales en casi todos los servicios de ecografía y de radiotomografía digital.

Las nuevas tecnologías siguen extendiendo el campo de aplicación de la radiología intervencionista. Entre estas innovaciones figuran:

Estos ejemplos de innovaciones recientes requieren una estrecha colaboración con los internistas. Los detalles de su ejecución varían mucho en función de los recursos humanos y materiales disponibles. Sigue abierto el debate a escala nacional en cuanto a la mejor manera de llevar a cabo estas intervenciones. Pedir la realización de alguna de estas técnicas conlleva necesariamente un detallado intercambio de puntos de vista entre diversos especialistas.

Tomografía por resonancia magnética nuclear (RMN)

Se ha producido últimamente en Europa un considerable aumento del número de sistemas de RMN, por lo que existen numerosas recomendaciones para el uso de la RMN. Gracias a los recientes adelantos técnicos y a la experiencia cada vez mayor, sigue en aumento el papel que desempeña la RMN. El único factor que limita su mayor expansión es el financiero.

Dado que la RMN no se sirve de la radiación ionizante, debe preferirse esta técnica a la radiotomografía digital, cuando se dispone de ambas y ofrecen información similar. En contrapartida, existe el riesgo de una avalancha de peticiones de RMN no justificadas, lo que puede generar largas listas de espera. Por eso, todas las peticiones de RMN deberían haberse consultado con un radiólogo.

Otros detalles:

Medicina nuclear (MN)

En los países de la UE, la medicina nuclear es una especialidad independiente, y la utilización de fuentes selladas de radionúclidos para el diagnóstico y el tratamiento está reservada a los especialistas de MN. En algunos países, también otros especialistas (radiólogos, por lo general) están autorizados a trabajar con técnicas de MN. En cualquier caso, ante una situación clínica dada, siempre habrá un especialista experimentado para comentar las técnicas adecuadas de MN, que podrá indicar la exploración más apropiada de MN. Por todo ello, el médico debe indicar el problema clínico preciso que exige estudio, porque será determinante para la exploración con radionúclidos (o la alternativa) que haya que realizar.

Contrariamente a lo que a veces se cree, las dosis de radiación provenientes de casi todas las técnicas de MN son inferiores a las de muchas otras técnicas de diagnóstico por la imagen consideradas «seguras». Como se indica en el cuadro que aparece en la sección «Optimar la dosis de radiación», la dosis efectiva de la mayor parte de los exámenes habituales con MN es considerablemente menor que la de la TC de abdomen.

Son muy valiosos los datos funcionales que la MN puede suministrar. En un nivel básico, con MN puede determinarse si una dilatación de la pelvis renal que muestra la ecografía se debe simplemente a la morfología del sistema colector o bien si está ocasionada por una lesión obstructiva. La misma exploración puede arrojar datos sobre el porcentaje de la contribución de cada riñón a la función renal global. Con pruebas más complejas puede conocerse la fracción de expulsión del ventrículo izquierdo o la distribución de la sangre por la corteza cerebral.

La TEP ha hecho últimamente avances espectaculares, y su disponibilidad va en aumento. Dado la corta vida media de los radionúclidos esenciales (suele utilizarse el análogo de la glucosa F-18 fluorodesoxiglucosa, FDG), la TEP sólo puede proponerse cerca de un ciclotrón y de un depósito de radionúclidos. Sin embargo, la invención de gammacámaras bicéfalas con capacidades modificadas de TEP constituye un adelanto significativo, que contribuirá a una mayor disponibilidad de la TEP. Actualmente se está investigando mucho al respecto. La TEP permite detectar pequeños focos tumorales viables, por lo que brinda oportunidades excepcionales para la estadificación de diversos cánceres (bronquiales, por ejemplo) y para el seguimiento (del linfoma, por ejemplo), en casos en los que otras técnicas de diagnóstico por la imagen pueden no discernir entre masas fibrosas residuales y enfermedad activa. También puede proporcionar datos incomparables sobre el metabolismo cerebral y la viabilidad miocárdica. Varios equipos de investigación están estudiando estos aspectos. En los próximos años irá aumentando la incorporación de la TEP a la práctica médica. Su posible uso para algunos problemas clínicos se indica en las presentes recomendaciones.

Tratamiento por medicina nuclear

Aunque en los presentes criterios de remisión no se estudia en profundidad, merece la pena tener en cuenta el importante papel de la MN para el tratamiento de tumores tanto benignos como malignos. La glándula tiroidea sigue siendo el órgano diana más importante, pero las indicaciones de la MN están en rápida expansión. Entre ellas figuran los tumores neuroendocrinos, las metástasis óseas dolorosas, algunas artropatías, la policitemia o los derrames neoplásicos. Están investigándose las opciones para el tratamiento por MN de leucemias, linfomas y algunos tumores hepáticos.

Ecografía

Desde la edición anterior de las presentes directrices, están llegando a los servicios de radiología clínica de todo el país muchas más solicitudes de ecografías. En este lapso, tanto los equipos como la experiencia en ecografía han avanzado, como también se ha ampliado la panoplia de las solicitudes (Doppler codificado en color, Doppler de gran rendimiento, intervenciones ginecológicas transvaginales, etc.). Hay que fomentar todos estos avances, pues la ecografía no recurre a la radiación ionizante. No obstante, no parece que el aumento de las solicitudes de ecografía haya ido acompañado por una considerable reducción de las peticiones de otras pruebas radiológicas complementarias, con la consiguiente reducción de la dosis total de radiación a la población.

En realidad, la demanda de ecografías ha ido aumentando a la vez que la de otras pruebas radiológicas. Una excepción que cabe resaltar es el UIV, mucho menos pedido desde la llegada de la ecografía. Pero como la ecografía no es cruenta, también ha aumentado el número de pacientes que acuden a ella con problemas urorradiológicos. Cada servicio de radiología clínica ha establecido sus propias pautas para hacer frente al aumento de trabajo en ecografía.

Debe realizar la ecografía un técnico experimentado, que, pese a su experiencia, quizá no obtenga imágenes perfectas en cada paciente. Por ejemplo, la ecografía puede ser difícil e insatisfactoria con pacientes obesos. La distribución de los gases intestinales puede también enmascarar algunos detalles. Pese a todo, la ecografía es barata, rápida, fiable e incruenta, por lo que constituye una exploración inicial excelente en muchos casos. Por ello, siempre que es posible la hemos recomendado como prueba apropiada.

Como la ecografía no se sirve de la radiación ionizante y es relativamente barata, suele recomendarse en casos en los que exploraciones más caras (por ejemplo, la TC) no están justificadas, o cuando los recursos son limitados. A la inversa, es difícil no acceder a una petición de ecografía so pretexto de su carácter invasivo o del gasto, con lo que se corre el riesgo de sobrecargar los servicios de ecografía con peticiones que se encuentran en el límite de lo que es apropiado. Todo ello quiere decir que los médicos siguen teniendo la obligación de sopesar cuidadosamente si todas sus solicitudes de ecografía están justificadas, y si el resultado (por ejemplo, la confirmación de colelitiasis) tendrá repercusiones en la actitud terapéutica (véase la Introducción, ¿Por qué se necesitan directrices y criterios de remisión?


GLOSARIO



ABREVIATURA

DEFINICIÓN

RX

Radiografía simple, una o más placas

RXT

Radiografía de tórax

RXA

Radiografía de abdomen

Ecografía

Ecografía

Estudio óseo

Serie de RX para poner de manifiesto las implicaciones óseas y su envergadura

Mamografía

Radiografía de la mama

Esofagografía / papilla baritada / tránsito esofágico

Esofagografía / papilla baritada / tránsito esofágico

Enema del intestino delgado

Estudio detallado con papilla baritada administrada por intubación nasoduodenal

Enema Ba

Enema opaco

UIV

Urograma intravenoso

TC

Radiotomografía digital

ATC

Angiografía por TC

HRCT

TC de alta resolución

MN

Medicina nuclear

SPECT

Tomografía por emisión monofotónica

RMN

Tomografía por resonancia magnética nuclear

ARMN

Angiografía por RMN

CPRMN

Colangiopancreatografía por RMN

ASD

Angiografía por sustracción digital

CPRE

Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica

TEP

Tomografía por emisión de positrones

 



Problema clínico

Exploración
[Dosis]

Recomendación
[Grado]

COMENTARIO

 

A. Cabeza (incluida ORL)

       

Enfermedades congénitas (para los niños, véase la sección M)

RMN [0]

Indicada [C]

Exploración concluyente para todas las malformaciones, que evita la irradiación. En caso de anomalías óseas puede ser necesaria una TC tridimensional. Habitualmente hay que sedar a los niños pequeños. Plantearse la ecografía en los neonatos.

A1

Accidente cerebrovascular (ACV); ictus apoplético

TC [II]

Indicada [C]

La TC es adecuada para el estudio de casi todos los casos, y pone de manifiesto la hemorragia.

A2

 

RMN [0] y MN [II]

Exploraciones especializadas [B]

La RMN y la MN son más sensibles que la TC en un infarto incipiente y en las lesiones de fosa craneal posterior.

 
 

Ecografía carotídea [0]

No sistemáticamente indicada [C]

Excepciones: a) casos de curación plena en los que se sopesa una cirugía carotídea; b) ACV evolutivo, con sospecha de disección o de émbolo.

 

Accidente isquémico transitorio (AIT) (véase también B5)

Ecografía carotídea [0]

Indicada [B]

Si se duda del diagnóstico o se piensa intervenir quirúrgicamente. Depende mucho de las prácticas locales y de la disponibilidad de especialistas. La ecografía (Doppler codificado en color) da datos funcionales sobre la enfermedad del seno carotídeo. La arteriografía, la ARMN y la ATC son alternativas más caras para poner de manifiesto los vasos. La RMN y la MN pueden servir para estudiar el funcionalismo.

A3

Enfermedades desmielinizantes y otras enfermedades de la sustancia blanca

RMN [0]

Indicada [A]

La RMN es mucho más sensible que la TC en el caso de enfermedades desmielinizantes, pero puede resultar negativa hasta en un 25% de los casos con esclerosis múltiple manifiesta. La RMN también es superior a la TC para localizar y delimitar otras enfermedades de la sustancia blanca.

A4

Posible lesión expansiva (SOL)

TC [II] o RMN [0]

Indicadas [B]

La RMN tiene mayor sensibilidad para tumores incipientes, para establecer la posición exacta (utilidad quirúrgica) y en las lesiones de fosa craneal posterior. La RMN puede no revelar posibles calcificaciones. Suele haber mayor disponibilidad de TC, que a menudo basta para las lesiones supratentoriales y los hematomas subdurales. La RMN da mejores resultados en caso de lesiones de fosa craneal posterior y de lesiones vasculares. La MN puede ser útil en ciertas circunstancias, como para valorar la viabilidad tumoral tras el tratamiento, en particular el radioterápico.

A5

Cefalea: aguda, intensa

TC [II]

Indicada [B]

La TC ofrece datos adecuados en casi todos los casos de hemorragia subaracnoidea, otras hemorragias endocraneales e hidrocefalia concomitante. Obsérvese que una TC negativa no permite excluir una hemorragia subaracnoidea. Ante la duda hay que proceder a una punción lumbar, siempre que no haya contraindicaciones (por ejemplo, hidrocefalia obstructiva). También puede ser necesaria la punción lumbar para descartar una meningitis.

A6

 

RMN [0] o MN [II]

Exploraciones especializadas [C]

La RMN es preferible a la TC cuando la causa es inflamatoria. La MN puede ser la exploración más sensible para la encefalitis, como también puede aportar pruebas de trastornos circulatorios en caso de jaquecas.

 

Cefalea: crónica (para los niños, véase la sección M)

RX de cráneo, senos paranasales, columna cervical [I]

No sistemáticamente indicada [B]

La RX es poco útil cuando no hay signos o síntomas focales. Véase A13.

A7

 

TC [II] o RMN [0]

No sistemáticamente indicadas [B]

Los especialistas harán algunas excepciones, si hay indicios de hipertensión endocraneal, de la fosa craneal posterior u otros signos.

 

Problemas hipofisarios y de la silla turca

RMN [0]

Exploración especializada [B]

Poner de manifiesto microadenomas puede no ser útil de cara al tratamiento. TC si no se dispone de RMN. Traslado urgente si hay deterioro de la visión. Algunos servicios usan agentes específicos de MN.

A8

 

RX de cráneo [I]

No sistemáticamente indicada [C]

Cuando hay que hacerles pruebas a estos pacientes, estas deben ser RMN o TC.

 

Signos en la fosa craneal posterior

RMN [0]

Indicada [A]

La RMN es mucho mejor que la TC, cuyas imágenes suelen perder calidad debido a artefactos por endurecimiento del haz.

A9

Hidrocefalia (para los niños, véase la sección M)

TC [II]

Indicada [B]

La TC es adecuada en casi todos los casos; la RMN es necesaria a veces, y puede ser más apropiada para los niños. La ecografía es la técnica de elección con lactantes. Algunos servicios gmplean la MN, especialmente para la función de derivación.

A10

 

RX

Indicada [C]

La RX puede poner de manifiesto todo gl sistema de válvulas.

 

Síntomas del oído medio o del oído interno (incluido el vértigo)

TC [II]

Exploración especializada [B]

Para valorar estos síntomas hay que ser especialista en ORL, neurología o neurocirugía.

A11

Sordera neurosensitiva (para los niños, véase la sección M)

RMN [0]

Exploración especializada [B]

La RMN es mucho mejor que la TC, sobre todo para neurinomas del VIII par craneal. Para la sordera infantil, véase M4.

A12

Enfermedad de los senos paranasales (para los niños, véase la sección M)

RX de senos paranasales [I]

No sistemáticamente indicada [B]

El espesamiento de la mucosa es un dato inespecífico que puede presentarse en pacientes asintomáticos.

A13

 

TC [II]

Exploración especializada [B]

La TC da mejores resultados y suministra la mejor información sobre la anatomía del hueso. Es preferible la técnica de dosis baja. Está indicada cuando todos los tratamientos médicos han fallado, si surgen complicaciones o hay sospecha de tumor maligno.

 

Demencia y trastornos de la memoria; primeras manifestaciones de psicosis

RX de cráneo [I]

No sistemáticamente indicada [B]

Hay que pensar en esta posibilidad ante un curso clínico inhabitual, o con pacientes jóvenes.

A14

 

TC [II], RMN [0] o MN [III]

Exploraciones especializadas [B]

TC y SPECT son una buena combinación ante la demencia de Alzheimer. La RMN es mejor cuando hay cambios estructurales, y para determinar la «hidrocefalia normotensa». TEP y SPECT ofrecen datos funcionales. Con estudios del flujo sanguíneo cerebral puede diferenciarse la enfermedad de Alzheimer de otras formas de demencia.

 

Lesiones orbitarias

TC [II] o RMN [0]

Exploraciones especializadas [B]

La TC da mejores detalles anatómicos, especialmente de estructuras óseas (por ejemplo, el conducto nasolagrimal). Con la RMN se evita la irradiación del cristalino (pero está contraindicada ante sospecha de cuerpo extraño ferromagnético). Piénsese en la ecografía en caso de lesiones intraoculares.

A15

Cuerpo extraño metálico que puede estar alojado en la órbita (antes de RMN)

RX de la órbita [I]

Indicada [B]

Especialmente en quienes trabajan con materiales metálicos, herramientas eléctricas, etc. Algunos servicios emplean la TC. (Para accidentes, véase la sección K, traumatismos).

A16

Trastornos visuales

RX de cráneo [I]

No sistemáticamente indicada [C]

La RX simple raramente aporta algo. Los especialistas pueden necesitar TC o RMN.

A17

Epilepsia del adulto (para los niños, véase la sección M)

RX de cráneo [I]

No sistemáticamente indicada [B]

Se necesita la experiencia de un especialista para la valoración. Normalmente hay que estudiar las convulsiongs de aparición tardía, pero el diagnóstico por la imagen puede ser innecesario si están claramente relacionadas con el consumo de alcohol.

A18

 

TC [II], RMN [0] o MN [III]

Exploraciones especializadas [B]

Las convulsiones parciales o focales pueden exigir una determinación detallada si se piensa en una intervención quirúrgica. La SPECT durante un ictus lleva al máximo la probabilidad de localizar el foco. También es importante disponer de imágenes funcionales de los intervalos entre los ataques. Mucho dependerá de las pautas locales para determinar las combinaciones de técnicas.

 

B. Cuello (para la columna, véanse las secciones C [columna vertebral] y K [traumatismos]

       

Partes blandas

       

Nódulos tiroideos e hipertrofia tiroidea

Ecografía [0] y MN [I]

Indicadas [B]

Ponen de manifiesto la morfología; permiten monitorizar la punción aspirativa para citología o la biopsia para histología. Algunos médicos realizan la punción aspirativa sin asistencia de imágenes. Es necesaria una RX de tórax simultánea para poner de manifiesto la tráquea.

B1

Hipertiroidismo

MN [I], ecografía [0]

Indicadas [B]

Pueden servir para el diagnóstico diferencial entre el bocio exoftálmico hipertiroideo, el bocio multinodular tóxico y la tiroiditis granulomatosa subaguda. Ofrecen información funcional sobre los nódulos. Son también útiles en la tiroiditis.

B2

Sospecha de tejido tiroideo ectópico (por ejemplo, lingual)

MN [I]

Indicada [C]

La MN es excelente en caso de pequeños restos de tejido tiroideo ectópico. En caso de bocio generalizado o multinodular, la ecografía pone de manifiesto la ampliación retroesternal; los estudios en tiempo real permiten ver el efecto de la ampliación hacia el cuello, etc. La TC o la RMN son necesarias para observar toda la ampliación retroesternal y la afectación traqueal.

B3

Hiperparatiroidismo

Diagnóstico por la imagen

Exploración especializada [C]

Consulte con un especialista. El diagnóstico se hace con base a la clínica y a la analítica. Las técnicas de diagnóstico por la imagen pueden ser útiles para la localización preoperatoria, pero los cirujanos experimentados pueden no necesitarlas. Depende mucho de las prácticas locales y de la disponibilidad de especialistas y de material. La ecografía, la MN, la TC y la RMN son todas adecuadas en un cuello no operado.

B4

Soplo carotídeo asintomático

Ecografía carotídea [0]

No sistemáticamente indicada [B]

Raramente se encuentran lesiones significativas de la carótida interna.

B5

Cuerpo extraño tragado o inhalado

   

Véase K30, traumatismos.

B6

Masa de origen desconocido

Ecografía [0]

Indicada [C]

La ecografía es la técnica de elección, que puede también servir para monitorizar la biopsia. Normalmente, la RMN o la TC sólo se hacen si el radiólogo o el especialista las encuentran justificadas.

B7

Obstrucción de los conductos salivales

Ecografía [0] o sialografía [II]

Indicadas [C]

En caso de hinchazón intermitente relacionada con los alimentos. Algunos servicios prefieren la sialografía por RMN.

B8

 

RX

No sistemáticamente indicada [C]

Salvo si se sospecha un cálculo en la región sublingual, en cuyo caso quizá sólo se precise una RX.

 

Sialolito

Ecografía [0]

Indicada [B]

La ecografía es de gran sensibilidad y, en función de la disponibilidad local de especialistas, debería ser la técnica de elección. La RMN es excelente cuando la afección es extensa o recidivante. El uso de la TC es actualmente limitado. La sialografía por TC no está indicada.

B9

Xerostomía, quizá por enfermedad del tejido conjuntivo

Ecografía [0], sialografía [II] o MN [II]

Exploraciones especializadas [C]

No suelen ser necesarias. La sialografía puede ser diagnóstica, pero la MN permite una mejor valoración funcional. También se emplea la sialografía por RMN.

B10

Disfunción de la articulación temporomaxilar

RX [I]

Exploración especializada [B]

Aunque las RX pueden poner de manifiesto anomalías óseas, en general son normales, pues los problemas suelen ser debidos a la disfunción articular.

B11

 

RMN [0] o artrografía [II]

Exploración especializada [B]

Si falla el tratamiento médico-farmacológico y se sospecha una alteración interna. La artrografía proporciona una visión realmente dinámica.

 

C. Columna vertebral

       

Generalidades (para traumatismos, véase la sección K)

       

Enfermedades congénitas (para los niños, véase la sección M)

RX [I]

Exploración especializada [C]

RX de columna completa, en bipedestación, para la escoliosis. Véase M10, dolor de espalda.

C1

 

RMN [0]

Exploración especializada [B]